Motín carcelario de Ecuador dejo 118 muertos

Los relatos de la matanza de prisioneros en Ecuador, son escalofriantes. En la masacre ocurrida la noche del martes, que ha dejado 118 presos asesinados, a un hombre le mataron a sus tres hijos, a una mujer a sus dos hijos menores y otra mujer supo que había muerto su esposo porque reconoció su cabeza en medio de otras que habían sido cercenadas de sus cuerpos. Al menos 6 de los 118 muertos causados por el motín, fueron decapitados.

El dolor, el desconsuelo y la tortura de Daniel Villacís Bastidas se triplicó, pues tres de sus cuatro hijos varones murieron en la matanza desatada por dos pandillas que quieren dominar la cárcel más grande de Guayaquil, la segunda ciudad más poblada de Ecuador. «Ya no podemos con tanto dolor», exclama llorando. Le mataron a Deiby Danny, de 29 años; Darwin Mauricio de 27 años, y a Jonny Byron Villacís Araujo, de 25. Su padre, de 57 años, aún realizaba los trámites para identificar el cadáver de Darwin Mauricio, mientras en su casa velan a sus otros dos hijos. El mayor de sus hijos, Daniel Isaac, de 30 años, también se encuentra detenido, aunque debió ser liberado hace meses.

Un dolor similar al de Daniel experimenta Isabel Leonor Conde Martínez, a quien durante el amotinamiento carcelario le asesinaron a sus dos hijos menores, de los cuatro que tiene: Christian Luis Tapia Conde y Stalin Rodrigo Quiñónez Conde, ambos detenidos por tráfico de narcóticos, relató entre lágrimas Isabel, mientras con un abrazo y palabras de aliento sus seres queridos le decían que tenga resignación. «El cuerpo de mi hijo fue quemado. A ellos los cogieron dormidos, nos cuentan que se escucharon gritos desgarradores», dijo entre sollozos la señora.

Elizabeth Viteri preparaba los alimentos para su hija de 5 años. De repente recibió un vídeo que «congeló» su sangre. En la grabación, de apenas nueve segundos, se observa cinco cabezas separadas de sus cuerpos, todas estaban juntas y una más al frente. Luego, a un interno jugando con una de ellas como si fuera una pelota. ¡Fue algo terrorífico! Al mirar detenidamente las imágenes, Elizabeth constató que uno de los decapitados era su conviviente, Arturo Jacinto Salazar Sánchez, de 34 años. «Sí, es él. Es la cabeza de mi esposo, ya no tengo dudas. Horas antes conversamos por teléfono y me preguntó por la niña, me dijo que nos extrañaba. Él estaba en el pabellón 5 y le faltaban dos años para salir», relató Elizabeth.

Fuente/El Correo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *